Somos un restaurante familiar y pequeño. Esto brinda a nuestra modalidad de servicio un aire desenfadado pero muy cuidadoso del detalle. Queremos hacer sentir nuestra hogareña hospitalidad a toda persona que quiera visitarnos.

Contamos con ocho mesas y creemos que es la cantidad justa para que cada comensal se sienta especial, en esta, vuestra casa. No queremos perder el control de lo qué está pasando en cada una de ellas, no sumaremos mesas, no tenemos esa ambición, no es nuestro proyecto un restaurante grande (cuantitativamente hablando).

Somos un pequeño restaurante, sí, pero con las puertas y las ventanas abiertas (en esa amplitud sí que creemos, en la amplitud de miras): los integrantes que componemos el “staff” de trabajo de ÁSTOR estamos en permanente evolución y aprendizaje, en busca de las nuevas tendencias gastronómicas y de coctelería; nos encanta descubrir nuevos sabores y presentaciones y contárselo a nuestras abuelas. Tomar buen vino y escuchar música que se preste al diálogo y la tranquilidad. Somos un restaurante de Fusión, entendida de esa manera, a saber: que la tradición para no morir debe sonreír y que la vanguardia si no es respetuosa es berrinche.

Ojalá estemos a la altura de nuestras intenciones; ojalá podamos hacerte sentir todo esto que, a diario y con mucho esfuerzo y cariño, desde casa, intentamos. En ÁSTOR somos una pequeña familia en un pequeño restaurante. Esto podría estar ocurriendo en cualquier ciudad del mundo pero ocurre aquí, en el centro de Madrid y brindamos todos los días, unos pocos.

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